lunes, 10 de octubre de 2011

Pensamientos, errores y decisiones

El mundo en sí es cada día más competitivo y las personas que lo conforman cada vez más exigentes.
Día a día nos preguntamos si lo que hacemos es lo correcto o si lo hubiésemos podido hacer mejor o tal vez si hubiésemos hecho otra cosa en vez de lo que estamos haciendo, pero no se puede retroceder el tiempo.
“Lo hecho, hecho está” dicen y es cierto, por más que cometamos errores o quizá podríamos haber hecho las cosas diferentes y mejor, “no se puede llorar sobre la leche derramada”.

Sigo manteniendo mi pensamiento que todo pasa por una razón, cada movimiento, paso, acción por más que sea errónea era indispensable que sucediese de ese modo. No siempre en la vida habrá una segunda oportunidad y si la hay pues no hay que desaprovecharla.
No se puede siempre pensar en el presente, por más que sea más fácil y práctico, el futuro nos invade y obviar ese pensamiento es solo ignorar la realidad que estará por venir.
Me contradigo tal vez al decir que hay que pensar en el futuro por más que este ya esté hecho y como algunos dirían solo hay que vivirlo y no preocuparnos por lo que vaya a pasar porque todo será por un motivo, pero en fin, no se puede vivir en el presente ni en el futuro; se vive en la realidad del hoy y el pensamiento del mañana.


El deseo tenue de la perfección, la fama y el reconocimiento está en cada ser humano, humilde o no, por nuestra condición de seres racionales es lo que anhelamos alcanzar algún día. A veces solo un sueño, otras un deseo, otras una realidad.
Pero no se puede en contante pensamiento de la perfección y fama, pero “El que no llora no mama”.
Claro está que en temas de profesión, vocación y asuntos que merodean la mente de los adolescentes se encuentren muchas incógnitas y el pensamiento y presión de hacer lo correcto para no fracasar invadirá su mente hasta que se den cuenta de cuales son sus debilidades y fortalezas y tal vez plantearse claramente las metas que desean alcanzar, saber como hacerlo para al cabo de unos años poder gozar de la satisfacción del éxito y logro.

Esta etapa suele alargarse y jóvenes ya algo mayores pueden pensar aun en estas incógnitas sobre su futuro y las acciones erróneas y correctas que cometen día a día.
Yo no soy nadie para decirles que y que no hacer, solo mostrar mis pensamientos libremente y salir por fin de la celda que es el vivir en un mundo silencioso, hablando solo conmigo misma y los personajes dentro de mi mente.


En fin, toda la vida tendremos siempre estas incógnitas y cada segundo que pasa, ya no es el presente y nos preguntaremos si estuvo bien lo que hicimos y qué pasaría si hubiésemos hecho las cosas de manera diferente, pero esa mentalidad solo nos lleva al fracaso y pensar que somos inútiles al lamentarnos y dejar que la nostalgia y remordimiento atasquen nuestras venas, no dejándonos respirar en paz.
Qué persona no se ha dicho a si mismo “Como quisiera regresar el tiempo y… tal vez las cosas hubiesen estado mejor”.

El sentimiento de no saber quien somos y que es lo que en verdad queremos es inevitable, lo único que se puede lograr es aprender a vivir con ello y tener la certeza de que cada acto que hacemos es para un bien posterior.

Solo debemos confiar en nuestros actos, no arrepentirnos nunca de ellos, que el pasado no sea nuestro presente y saber que los errores cometidos son para aprender de ellos y de este modo aprender a vivir con una base fuerte, procurando no volver a cometerlos y posteriormente infundir la sabiduría y experiencia que tenemos con ellos, para que el resto del mundo pueda tener una perspectiva y una mayor visión que ayudará en su propia percepción de los actos.
Lo que más puede matar a un humano es la rutina. No dejemos que la rutina malogre y malgaste la belleza de la vida, haciéndonos ver con ojos aburridos las maravillas que hacemos, observamos y sentimos.
Cada acto que se haga con pasión, viendo más allá de lo visible, pensando en como estuvo eso ahí y agradeciendo que lo puedes ver y disfrutar.
Agradecer por lo que tienes y lo que tendrás, el poder vivir un día más es un milagro y el estar sanos una bendición que mucha gente quisiera tener y no pueden.

En poder oír, hablar, respirar, ver son más que solo sentidos y formas de vivir. Son dones y regalos preciados que debemos cuidar y agradecer, sobre todo agradecer!
No hay rutina si se aprende a valorar, ni la hay si se ve más allá.
Cada día puede ser diferente si uno mismo se lo propone.
El sol puede amanecer de diferente manera y la luna ser más blanca y las flores ser más bellas y el aire más puro; todo puede cambiar de acuerdo a la perspectiva que uno lo vea.
No es fácil tomar decisiones, pero todo tiene su momento y el discernimiento es el que regirá al final.
No existe lo correcto o incorrecto en el mundo del sabio, solo sabe que lo que hace y lo que ha hecho ha sido por un motivo que lo llevará a un fin deseado.

Por esto y por mucho, jamás te arrepientas de lo que haces, solo aprende de ello, respira y sigue adelante.

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