miércoles, 28 de septiembre de 2011

Un árbol, es más que un tronco con hojas.

Desde lo profundo de tus hojas logro ver rallitos de sol, rompiéndose al contacto de tu verdísima capa.
La brisa te hace bailar y muy amablemente danzas un vals con las flores y aves que te rodean.
Eres el ser más noble existente, el amor de Dios hecho realidad visible.

Alcanzarte alguien quisiera, pero es imposible, cada día te alejas más, queriendo respirar un aire puro, desintoxicándote del aire cargado de corrupción, mentiras, hipocresía que rodea al mundo de los vivos.
Tu deseas el bien, que lleguemos a ver la belleza de tu ser, que aprendamos, que no importan los problemas que uno tenga, llegarán todos a un mismo fin; la felicidad completa.

Si creemos que el mundo y la vida son efímeros, qué mejor manera de disfrutar el poco tiempo que tenemos agradeciendo tu majestuosa presencia y no solo de ti, sino de tus acompañantes contemporáneos, revoloteando de aquí a allá.
Tanta belleza que dejamos de lado, has de odiarnos por eso, nos segamos en el acto, en el cemento, en la tecnología y dentro de muy poco solo podremos ver áreas verdes por medio de una pantalla y sentir la brisa por medio de algún programa que trate de imitarlo; mediocres, nunca te igualarán.
Son poco los días que nos quedan de pureza, de gracia, de aire inspirador y vientos huracanados que tan solo cumplen sus órdenes.

Cómo quisiera dar mi vida para vivir junto a ti, toda mi vida contigo, como tú has de quererlo.
En tus hojas y ramas se puede ver la vida que cada ser humano lleva y tiene que llevar.
Pasamos desapercibidos ante tu lealtad constante, tu belleza y pureza.
Oh santo aire frío, que cortas ventanas y almas; corta mi orgullo, mi egoísmo y mis ganas de ser alguien.
Sácame de este dolor constante, ayúdame a cumplir mis sueños.
Estoy harta de la envidia, de sentir envidia por otros.

Me doy cuenta de que soy alguien, soy esa persona especial.
Nunca hubo, hay ni habrá dos árboles iguales, cada cual es único e irrepetible; como tú y como yo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

A los vlogers

Paso desapercibida por la sociedad, esta sociedad corrompida, donde cada quién es igual al del costado. Vivimos en una esclavitud constante dentro de una cueva oscura, encadenados eternamente a seguir a un líder, no sabemos si está bien o mal, solo sabemos que si no lo seguimos, no llegaremos al final.
Pero dentro de ese montón de gente ligada por un solo vaso comunicante, las cadenas, se escapan unos cuantos que deciden transformar este modo de vida, salir a la luz y mostrarle al resto que la esperanza existe, a pesar que esta sea profundamente difícil de encontrar.

Esto es lo que hacen los vlogers y los blogers del mismo modo.
Tratar de ir contra la corriente, tocando temas que en la realidad serían imposibles de tocar, olvidándose del mundo, de quién los vea y la vergüenza, como si fuese una golondrina en su nido, se refugia dentro de sus almas, no dejándolas salir, transformando el sentimiento añejo de la sucia sociedad en placer indescriptible liberándose de las cadenas.

La fama es sin duda un fin mutuo, no todos la alcanzan, no todos la desean por completo, pero esta se esconde y se aleja cada vez más de acuerdo al esfuerzo que uno hace por alcanzarla.
Majestuosa libertad, no dura mucho, se confunde con la fama y te olvidan, te dejan solo arrepintiéndote de alguna vez haber decidido querer alcanzarla.
Yo por mi parte, me refugio en mis palabras y pensamientos, de mi boca no salen más palabras; salen deseos.
Detesto los celos y querer ser alguien que no soy.
Me propongo alcanzar mis metas, se como hacerlo pero los deseos de no ser nadie me absorben.

A todos los que hacen Vlogs, dénse cuenta de que ustedes pueden cambiar al mundo, puesto que ustedes hablan para liberar cada vez a más gente de la esclavitud.
Yo por mi parte, "tanto escribir sin hablar para hablar al fin y querer escribir."
Cada día es un día más de esperanza, cada día la brisa me acurruca más y siento dentro de mi corazón un sentimiento caliente de acogimiento, de celos, de temor, sobre todo de rebeldía y pudor.
Seré quien soy cuando ustedes me enseñen a serlo, para qué mentir si ya lo estoy haciendo.
Desde el día en que los conocí, no me he vuelto a sentir sola.
Un mismo objetivo, una misma razón, un mismo sentimiento, una misma ilusión; ser diferentes.

martes, 13 de septiembre de 2011

Mientras más se aprende, menos se sufre

Durante el pasar de los años he aprendido de mis errores y de este modo formarme como persona, una persona tal vez no muy madura aun, pero con la capacidad de darse cuenta de la mayoría de errores que comete y de estos disculparse si involucran a otra persona.
Generalmente mi ego suele ser muy fuerte por los distintos comentarios que la gente hace hacia mi actitud y personalidad, de los cuales me siento orgullosa y muchas veces quisiera que otras personas notasen también estos aspectos y no se queden solo en lo superficial de mi cara angelical, o de bebé como dicen algunos.

La persona que hoy demuestro ser y que puede que sea, es una persona que ha sufrido mucho, pero lo ha hecho porque ha querido hacerlo.
Si me pongo a pensar en todos mis errores y todo lo que he llorado tras una desilusión, no acabaría jamás, ya que lo más común en mí es atarme a la pareja que tenga, que generalmente solía tratar como algo más, como mis futuros esposos o como mis novios; cayendo luego en una ligera depresión cuando la relación acababa.

Quizás con el primero no lo sentí mucho, puesto que fue una relación corta y nada comprometedora de casi un mes, pero el siguiente duró 16 meses, es decir, año y cuatro meses; algo largo para ser una relación que comenzó cuando tenía 14 años.
Con el tercero, la relación duró 8 meses y esta relación si que fue ilusionada y apresurada, tanto que el matrimonio no era un tema lejano sino una realidad comentada día a día desde el segundo mes.
El cuarto aun sigue siendo mi enamorado y por el momento vamos 3 semanas y 2 días, casi un mes, con el cual a pesar del poco tiempo de relación que llevamos ya ha marcado una gran diferencia en mí.
Pero a pesar de haber sufrido con cada uno de ellos (excepto con el primero que como dije, no lo noté) me han enseñado muchas cosas y han moldeado mi carácter, haciéndome madurar.

Con el primero aprendí a que ser enamorados significa más que esconderse en los recreos por miedo a que nos molesten y sobre todo que implica más que solo besos y abrazos cortos, significa salir, hablar, conversar, divertirse juntos y sobre todo tratar de hacer feliz al otro, o que pase un buen momento.

Con el segundo aprendí de todo, desde que uno no puede modificar sus gustos para tener algo en común con la pareja, hasta que lo que uno más quiere, viene con paciencia, perseverancia y sobre todo actitud y estar dispuesto a que lo bueno ocurra, teniendo en cuenta que será difícil lograrlo; pero no imposible.
Del mismo modo aprendí también la maldición que posee el ilusionarse, que a penas uno empieza a pensar en un evento o un acto que puede que pase y discretamente se comienza a ilusionar, todos los planes se destruyen de la noche a la mañana y nada más queda, dejándonos en claro que las decisiones futuras y los eventos próximos vendrán como tengan que venir y no como queramos que vengan.
La debilidad del ser humano: la impaciencia.

Con el tercero aprendí que la ilusión jamás será buena.
El pensar que uno ama a alguien puede que sea bonito, pero uno nunca sabe si es verdad lo que siente.
Si la relación termina al día siguiente, se cuestionará si en verdad lo amó y de ahí viene la depresión y la negación por un tiempo hasta que uno decide recuperarse y preocuparse más por si.
También aprendí que los hombres deben tener amigas y amigos y no dedicarle el tiempo completo a la enamorada como si fuese su esposa o novia, lo entendí cuando ya había sido muy tarde.

El cuarto puede que sea hasta ahora el que más rápido me haya impactado.
Estoy aprendiendo que el tiempo se puede ir en un segundo y uno jamás debe hacerse planes futuros con la pareja que tenga, porque si al día siguiente terminan o ya no se siente lo mismo que antes, esos planes futuros serán los que mas destruyan, porque ahora no hay con quién completarlos o que hacer con ellos y al momento de recordarlos, uno recordará también los buenos momentos con nostalgia, cuestionándose lo que en realidad pasó y los errores que cometió.
Lo más importante que aprendo es que el amor no viene así no más y que la palabra "te amo" lleva consigo una carga muy fuerte de sentimientos y no puede ser usada en cualquier momento, sino en uno que en verdad sea necesario y cuando uno en realidad lo sienta; no decirlo rutinariamente ni cuando uno cree sentirlo, sino cuando uno esté seguro de ese sentimiento.

Pero lo más importante que me han enseñado todos, es que los acontecimientos de la vida son momentáneos y que en cualquier momento pueden desaparecer.
Lo que uno siente hoy no significa que también lo vaya a sienta mañana; es una lucha constante entre los sentimientos y la razón, por eso hay que disfrutar de los días en los cuales estemos felices y satisfechos y en los días malos acordarnos de estos días buenos para intentar mejorarlos.

Saber que soy ahora una persona que piensa y analiza un poco más las cosas antes de hacerlas, me hace sentir afortunada, saber que la ilusión es mala y por lo tanto procurarme no ilusionarme, me hace sentir que puedo lidiar con varios acontecimientos sin preocuparme por si se cumplen o no; dejando todo en manos de Dios, intentar seguirlo y saber que la vida traerá algo bueno al final si uno vive pensando en el presente, apoyándose en el pasado y construyendo el futuro día a día.