La brisa te hace bailar y muy amablemente danzas un vals con las flores y aves que te rodean.
Eres el ser más noble existente, el amor de Dios hecho realidad visible.
Alcanzarte alguien quisiera, pero es imposible, cada día te alejas más, queriendo respirar un aire puro, desintoxicándote del aire cargado de corrupción, mentiras, hipocresía que rodea al mundo de los vivos.
Tu deseas el bien, que lleguemos a ver la belleza de tu ser, que aprendamos, que no importan los problemas que uno tenga, llegarán todos a un mismo fin; la felicidad completa.
Si creemos que el mundo y la vida son efímeros, qué mejor manera de disfrutar el poco tiempo que tenemos agradeciendo tu majestuosa presencia y no solo de ti, sino de tus acompañantes contemporáneos, revoloteando de aquí a allá.
Tanta belleza que dejamos de lado, has de odiarnos por eso, nos segamos en el acto, en el cemento, en la tecnología y dentro de muy poco solo podremos ver áreas verdes por medio de una pantalla y sentir la brisa por medio de algún programa que trate de imitarlo; mediocres, nunca te igualarán.
Son poco los días que nos quedan de pureza, de gracia, de aire inspirador y vientos huracanados que tan solo cumplen sus órdenes.
Cómo quisiera dar mi vida para vivir junto a ti, toda mi vida contigo, como tú has de quererlo.
En tus hojas y ramas se puede ver la vida que cada ser humano lleva y tiene que llevar.
Pasamos desapercibidos ante tu lealtad constante, tu belleza y pureza.
Oh santo aire frío, que cortas ventanas y almas; corta mi orgullo, mi egoísmo y mis ganas de ser alguien.
Sácame de este dolor constante, ayúdame a cumplir mis sueños.
Estoy harta de la envidia, de sentir envidia por otros.
Me doy cuenta de que soy alguien, soy esa persona especial.
Nunca hubo, hay ni habrá dos árboles iguales, cada cual es único e irrepetible; como tú y como yo.
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