Tiempo al tiempo y el tiempo pasa, no quiero escribir más, solo quiero hablar.
Pero al hablar sonrío y río y te miro y lloro, porque no quiero tenerte.
No quiero hacerte daño, no quiero escribir, no quiero que leas esto, no quiero vivir.
No estoy triste y antes feliz estaba, pero al escribir y sentir ganas de borrar cada palabra que escribo, me doy cuenta que no nací para comunicar mis sentimientos, sino simplemente sentirlos.
A quién sino tú para decirte lo que siento y con tus ojitos ese día mirarme y voltear rápidamente la mirada para dejar que tu corazón vuelva a latir.
Sentirte en medio de un abismo sin salida, ola tras ola revuelcan tus sentimientos.
Tú te lo mereces por no intentar nada, por mentirte y mentirme aunque fue lo correcto.
Y ahora yo aquí sentada pensando en ti cuando en verdad pienso en ti, pero no estas.
Te extraño cada día más y ajá es a ti a quién hablo, a ti ya no más, aunque verte de nuevo aquel sábado fue diferente, fue como si nunca te hubiese visto, como si algo recién estuviese pasando, fue como mirarte y acariciarte el pelo y tocarte la cara helada, besarte y olvidar que el presente existe.
Si tuviera que decidir ahora entre que es lo correcto y que no, no sabría que hacer ni decir... solo lo haría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario